
Cualquier empresa para realizar su actividad tiene que comprar una serie de factores productivos: contratar trabajadores, conseguir dinero para comprar el capital físico (locales, maquinaria, mobiliario, ordenadores, etc.) y las materias primas necesarias, contratar el suministro de energía y de comunicaciones, etc. Para conseguir cada uno de estos factores debe acudir al mercado correspondiente y obtener el factor a cambio de un precio, que se traduce en un coste para para la empresa. Una vez transformados estos factores en bienes o servicios, la empresa, si todo va bien y ha acertado en sus previsiones, los vende en el mercado por un precio, que da lugar a los ingresos.
El beneficio es la diferencia entre los ingresos por las ventas realizadas y los costes totales en los que ha incurrido la empresa para producir esos bienes o servicios durante un período de tiempo, generalmente un año.
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